La gamificación en recursos humanos consiste en usar mecánicas de juego en los procesos de gestión de personas: retos, una historia, puntos, niveles o equipos. Sirve para que la gente participe porque quiere y no solo porque toca. Se puede aplicar en todas las fases del ciclo de vida del empleado, desde la selección hasta la encuesta de salida.
Repasamos el recorrido fase por fase: para cada una te contamos en qué ayuda un juego, cuándo no merece la pena y qué guía del blog la explica a fondo. Si ya sabes qué proceso quieres mejorar, salta directamente a su apartado.
Gamificar un proceso de RR. HH. es darle una meta, unas reglas y una respuesta inmediata a algo que normalmente se hace por obligación: leer un manual, rellenar una encuesta, completar un curso. La persona sabe qué tiene que conseguir, ve cómo avanza y recibe algo a cambio, aunque sea solo saber que lo ha hecho bien.
No es poner un ranking en la intranet ni repartir puntos por asistir a reuniones. Eso se parece más a un sistema de control, y la plantilla lo detecta enseguida.
Tampoco hace falta convertir cada tarea en un juego. La mecánica tiene que servir al objetivo, así que antes de elegir formato pon por escrito qué comportamiento quieres cambiar. Por ejemplo, que los recién llegados conozcan a otras áreas en su primer mes o que más gente termine la formación obligatoria.
La forma más útil de ordenar la gamificación en recursos humanos es seguir el recorrido de una persona por la empresa. En nuestra página sobre el ciclo de vida del empleado lo dividimos en etapas, y cada una tiene un problema distinto que resolver.
Durante la selección, el reto es ver cómo trabaja alguien antes de contratarlo. En la incorporación, que se sienta parte del equipo cuanto antes. Después vienen la formación, la convivencia diaria, el cuidado del bienestar y la escucha. Al final llega la salida, cuando la empresa todavía puede aprender algo.
Las fases no piden lo mismo: un juego de equipo encaja en una bienvenida, mientras que una encuesta de salida se responde a solas y con calma.
En un proceso de selección, un reto bien planteado enseña cosas que una entrevista no muestra. Te deja ver cómo decide alguien con poco tiempo o cómo se reparte el trabajo en un grupo. También cómo reacciona cuando una pista no lleva a ninguna parte.
Encaja como una prueba más dentro del proceso, nunca como filtro único. Tienes los formatos y los errores habituales en nuestra guía de gamificación en la selección de personal.
Es la fase donde más rápido se nota un buen juego. Hay mucha información que asimilar en poco tiempo y, si se reparte en retos cortos, la persona avanza a su ritmo mientras RR. HH. ve quién va por dónde.
Para RR. HH., la ventaja es la visibilidad: con los retos repartidos en la plataforma sabes quién ha completado qué sin perseguir a nadie por correo.
Nuestra bienvenida, Welcome on Board, se adapta a cada empresa.
Para el proceso completo, del preboarding al plan de 90 días, tienes la guía de onboarding para empresas. Los formatos de juego concretos están en onboarding gamificado.
Aquí la gamificación en recursos humanos ataca un problema conocido: los cursos que se empiezan y no se terminan. Cuando el contenido forma parte de una historia, con preguntas que se corrigen en el momento, la gente lee con más atención y quiere saber cómo acaba.
Encaja sobre todo en la formación obligatoria y repetitiva, como prevención de riesgos, protocolos o producto, que nadie hace con ganas. Lo explicamos en cómo reducir los costes de formación y en la guía de gamificación para formación y educación empresarial.
Si lo que te falta es el curso en sí, también te podemos ofrecer plataformas de cursos online y formaciones para empresas. Para la seguridad laboral hay una guía aparte sobre gamificación en riesgos laborales.
Una parte de RR. HH. consiste en que la gente que trabaja junta se entienda. Los juegos de equipo sirven para que se conozcan departamentos que no coinciden, y cuando la plantilla está repartida, un team building en remoto por Teams o Zoom resuelve esa presentación sin reunir a nadie. En una hora, además, ves quién toma las decisiones y quién se queda callado.
Lo habitual es una partida online por equipos pequeños, con alguien de Kleverplay como game master. Cada equipo juega en su propia sala, creada desde la sala principal. Puedes ver los juegos disponibles en nuestras experiencias para equipos. En la guía para organizar un team building online repasamos objetivo, equipos, agenda y convocatoria.
Si te interesa más el día a día que la actividad puntual, lee gamificación para la colaboración. Allí verás retos compartidos que no enfrentan a unos compañeros con otros, porque un ranking individual mal planteado divide al equipo en lugar de unirlo.

El bienestar es difícil de trabajar con charlas, porque quien más lo necesita suele ser quien menos tiempo tiene para escucharlas. Un juego corto lo hace más llevadero.
Happy Town resuelve el problema del tiempo, porque cada persona lo juega sola, sin reloj y cuando le viene bien. Sirve para abrir conversaciones sobre hábitos, descanso o carga de trabajo sin que nadie se sienta señalado.
La parte de fondo, qué mueve a la gente y qué la desgasta, la tratamos en motivación laboral. Para relacionar todo esto con la permanencia en la empresa, lee la guía sobre experiencia del empleado.
Las encuestas de clima suelen fallar por cansancio: muchas preguntas, poca respuesta y la sensación de que nadie lee los resultados. Con Corporate Clans, la encuesta se responde por equipos y por rondas, con el tema que elige la empresa, así que participar tiene algo de competición sana.
Para procesos de desarrollo, Cybercorp añade algo que una encuesta no da. Sus modos opcionales de personalidad y liderazgo generan un informe para la empresa, útil para preparar las conversaciones de desarrollo de cada equipo. En cuestionarios gamificados explicamos cómo diseñar las preguntas para que el juego no tape lo que quieres medir.

Hay algo que el juego no arregla. Si la plantilla ya cree que sus respuestas no sirven para nada, ningún formato la convencerá. Comparte los resultados y di qué vas a cambiar, porque eso pesa más que cualquier mecánica.
La entrevista de salida suele llegar tarde y en mal momento. La persona ya tiene un pie fuera, contesta con prisa y evita lo incómodo.
Goodbye and Goodluck convierte esa conversación en una encuesta de salida gamificada que se responde de forma individual en unos 30 minutos. Como la persona la responde sola y sin nadie delante, puede contar lo incómodo sin mirar a su responsable a la cara. Este es su tráiler.
Elige una sola fase, la que más te duela, y mide cómo está antes de tocar nada. Puede ser el número de cursos terminados, la participación en la última encuesta o lo que dicen los recién llegados al cumplir un mes. El plan completo, con quién implicar y cómo escalar después del piloto, está en cómo implementar gamificación en la empresa.
Después decide si te sirve un juego de catálogo o uno a medida. El de catálogo está listo en unas dos semanas. Uno personalizado, desde un mes, lleva la historia, la imagen y los contenidos de tu empresa; tienes ejemplos en videojuegos personalizados para empresas.
Hay casos en los que no lo recomendamos. Si el proceso afecta a muy poca gente, o tu equipo atraviesa un conflicto abierto, una conversación sincera te dará más que cualquier partida.
Infantilizar es lo que más vemos: medallas, colores y frases de ánimo para un equipo técnico con años de experiencia. El tono tiene que estar a la altura de quien juega, y en perfiles sénior eso significa retos sacados de su propio trabajo.
Medir solo la participación da una lectura a medias. Que mucha gente juegue está bien, aunque lo que importa es si después cambia algo: más cursos terminados o menos dudas repetidas en el primer mes.
Con un contenido flojo pasa algo parecido. Si el manual está desactualizado, el juego solo consigue que se lea antes, así que revisa el contenido antes de gamificarlo.
Cubrimos el ciclo de vida del empleado desde la selección hasta la salida: Welcome on Board para la bienvenida, Happy Town para el bienestar, Corporate Clans para escuchar a los equipos y Goodbye and Goodluck para la entrevista de salida. Todo esto lo hacemos en Kleverplay, donde han jugado ya más de 500 empresas y 1.500 equipos, en grupos de 5 a 5.000 participantes, y en español, inglés y portugués. Los verás agrupados por fases en nuestros servicios de gamificación.
En todas las del ciclo de vida del empleado: selección, onboarding, formación, trabajo en equipo, bienestar, encuestas internas y salida. Donde antes se nota es en el onboarding y en la formación obligatoria.
Sí, si el tono está a su altura. Los retos deben estar relacionados con su trabajo y evitar medallas y mensajes infantiles.
Sí. Nuestros juegos se abren en el navegador del ordenador, la tableta o el móvil, así que da igual dónde trabaje cada persona.
En las partidas en directo dinamiza alguien de Kleverplay. Otros, como Happy Town o Eco Challenge, se juegan cuando quiera cada participante, sin game master y con nuestro sistema de soporte.
Mide la fase antes de empezar y repite la misma medida después: cursos terminados, participación en la encuesta o la opinión de los recién llegados al primer mes.
Lo que más pesa es si el juego es de catálogo o a medida: el primero está listo en unas dos semanas y el segundo, con la historia y los contenidos de tu empresa, desde un mes. Con el número de personas te damos la cifra.
Si dudas entre dos procesos, quédate con el que ya puedas medir, aunque la cifra de partida sea mala. Escríbenos con esa fase y te enseñamos en una demo cómo quedaría con un juego de catálogo o con uno hecho para tu empresa.

Pide una cotización para tu proyecto de gamificación en RR. HH.