La gamificación para ventas aplica retos, niveles y competiciones por equipos al trabajo de un equipo comercial: a cómo aprende el producto, a cómo organiza su actividad y a cómo se reconocen los buenos resultados. Bien planteada, hace que un concurso de ventas una a los comerciales en lugar de enfrentarlos.
Al equipo comercial no le faltan marcadores. Ya vive con objetivos, comisiones y clasificaciones, así que el peligro está en que el juego se convierta en una presión más. Antes de lanzarlo hay que pensar bien qué se premia, cómo se reparte el reconocimiento y qué partes del trabajo es mejor dejar fuera.
La comisión premia el resultado final, y lo hace tarde: llega con la nómina, semanas después del esfuerzo. Lo que pasa entre una cosa y otra (aprender un producto nuevo, preparar una visita, hacer el seguimiento de una oferta) no tiene ningún reconocimiento. Ahí es donde un juego aporta algo.
Un programa de gamificación comercial da una señal rápida sobre el trabajo previo al cierre. Reconoce al equipo que domina el lanzamiento antes que nadie o a quien mantiene al día sus oportunidades. También a quien ayuda a un compañero nuevo a preparar su primera cuenta grande. Nada de eso sustituye a la comisión, pero reconoce un trabajo que la nómina no refleja.
Tampoco conviene pedirle más de lo que da. Un juego no arregla un mal plan de incentivos ni un producto que no encaja en el mercado, y si el equipo cree que sus objetivos son injustos, lo leerá como una forma de apretar más.
El concurso clásico premia al primero del mes. Normalmente lo gana la misma persona, porque tiene la mejor zona o la cartera más madura, y el resto deja de mirar la tabla a la segunda semana. Peor aún, los comerciales empiezan a guardarse oportunidades o a pisarse cuentas para no ayudar a un rival.
Un concurso sano tiene varias formas de ganar. Puedes premiar la mayor mejora respecto al trimestre anterior, el primer cierre de un producto nuevo o la mejor valoración de un cliente. Así, quien trabaja una zona difícil también tiene opciones, y el reconocimiento no depende solo del punto de partida.
Además, que dure poco. Un concurso de unas semanas, con reglas escritas en una página y fecha de fin, mantiene la tensión. Si dura todo el año, vuelve a ganar el de siempre y el resto deja de mirar.
Los rankings individuales tienen sentido cuando el trabajo es de verdad individual y los territorios son comparables. En la mayoría de los equipos comerciales no pasa ninguna de las dos cosas: hay preventa, hay comerciales de cuenta, hay quien abre puertas y quien cierra.
Esos equipos responden mejor a los retos por equipos mixtos, que juntan a veteranos y recién llegados con un objetivo común. El veterano tiene un motivo para compartir lo que sabe y el nuevo aprende viendo cómo se trabaja una cuenta. Para que arranquen con cierta confianza, ayuda una partida previa de alguna de nuestras experiencias de team building online. Si quieres mantener algo de competición individual, que sea contra uno mismo, comparando cada mes con el anterior.
Antes de un lanzamiento, el equipo comercial tiene que dominar en pocos días qué hace el producto, a quién le sirve, cómo responder a las objeciones y en qué se diferencia de la competencia. La presentación de una hora con diapositivas se olvida en una semana. En cambio, un juego de preguntas por equipos, con las dudas reales que traen los clientes, se recuerda bastante mejor.
En una reunión de lanzamiento usamos el Concurso de TV como repaso del argumentario. Las rondas se escriben con las objeciones que el equipo oye en las visitas y con las comparaciones que piden los clientes, y cada equipo responde desde el móvil mientras el presentador lleva el ritmo. Si la convención va justa de tiempo, el concurso se acorta, así que cabe entre la presentación del producto y la comida.
Cuando el catálogo es amplio y el comercial tiene que moverse con soltura entre muchos productos parecidos, un juego a medida con una historia propia ordena mejor el repaso que un concurso. En nuestra guía de videojuegos personalizados para empresas contamos cómo se construye uno así, de la trama a las preguntas.

Si este tipo de encargo te interesa, en nuestros juegos de gamificación personalizados adaptamos la historia y las preguntas a tu catálogo. Tienes más casos por área en estos ejemplos de gamificación para empresas.
El dinero ya está en la comisión. Si el premio del juego también es dinero, el concurso se vive como una prima más y desaparece en cuanto termina. Los premios no económicos solo motivan cuando tienen valor real para un comercial. Un detalle simbólico se olvida pronto.

| Premio | Para quién funciona | Con qué cuidado |
|---|---|---|
| Elegir primero una cuenta o una zona | Comerciales con experiencia | El reparto tiene que seguir siendo justo para el resto |
| Formación o un curso que el comercial quiera | Perfiles que buscan crecer | Mejor algo que elijan, no la formación obligatoria |
| Presentar su caso ante la dirección | Quien quiere visibilidad | Evitar que salga siempre la misma persona |
| Un día libre o una tarde sin reuniones | Casi todo el equipo | Los compañeros no deben cargar con su trabajo |
| Decidir el siguiente reto del equipo | Equipos con buena relación | El reto no debe alejarse de los objetivos reales |
Pregunta al equipo antes de elegir. Lo que motiva a un comercial veterano casi nunca coincide con lo que motiva a quien lleva tres meses, y acertar con el premio cuenta tanto como el reto.
Hay partes del trabajo que es mejor no convertir en juego. Por ejemplo, los descuentos: si los puntos dependen del volumen cerrado, alguien bajará el precio para ganar el concurso y la empresa perderá margen. Tampoco los cierres forzados a final de mes, que acaban en devoluciones y en clientes molestos.
El CRM es un caso aparte. Premiar el registro de actividad sube las llamadas y las visitas anotadas, pero no siempre las reales. Si lo gamificas, mide la calidad de la información y no solo la cantidad de entradas.
Y nunca gamifiques la relación con el cliente. Un comercial que siente que su cliente es una fuente de puntos acaba tratándolo como tal, y el cliente lo nota antes que nadie.
Empieza por un comportamiento concreto que quieras cambiar, como la prospección que nadie hace, el seguimiento de las ofertas o el arranque de un producto nuevo. Con eso claro, elige una mecánica sencilla, escribe las reglas en una página y pruébala con un equipo durante unas semanas.
En el lanzamiento tiene que estar el director comercial, porque, si el juego llega solo desde RR. HH., el equipo lo verá como algo ajeno a su trabajo. Ese mismo director es quien mejor puede comentar la clasificación en la reunión semanal del equipo, que es donde los comerciales ya miran sus números. Y antes de la mitad del concurso, pregunta qué está fallando a dos o tres comerciales de perfiles distintos, porque el veterano y el recién llegado suelen quejarse de cosas diferentes.
Las soluciones de gamificación de Kleverplay caben en un vídeo de poco más de un minuto.
Nuestros servicios de gamificación incluyen el diseño del programa, los juegos y la dinamización. Casi siempre hay un game master de Kleverplay en las sesiones en directo, aunque algunos juegos los puede jugar cada comercial cuando le venga bien, con nuestro sistema de soporte. Para equipos que pasan el día en la calle, esa opción suele ser la más cómoda.
No lo recomendamos cuando el equipo está quemado por unos objetivos que considera imposibles. Entonces cualquier concurso suena a burla. Tampoco cuando hay un cambio de comisiones en marcha o cuando el equipo es tan pequeño que una clasificación señalaría a una persona concreta.
Hay otro caso menos evidente: los ciclos de venta muy largos, de muchos meses por operación. Ahí, un concurso de cierres no tiene sentido. Si quieres gamificar algo, que sea la formación o la preparación de las cuentas, nunca el resultado.
En Kleverplay preparamos juegos y programas de gamificación para formación, RR. HH. y comunicación interna, y con los equipos comerciales nos adaptamos a cómo trabajan. Si la convención anual reúne a todos en Madrid, el Concurso de TV se hace en presencial, en un salón de hotel o en tu oficina, y los comerciales que no pueden viajar entran en la misma partida en remoto. Quien pasa la semana en la calle juega desde el móvil entre visita y visita.
Adaptar uno de nuestros juegos con tu argumentario lleva unas dos semanas, y un juego a medida, desde un mes, así que para un lanzamiento el encargo tiene que entrar con margen. Al terminar ves los resultados por equipo y por persona, incluido el tiempo que ha tardado cada uno, y eso indica qué partes del producto conviene repasar.
Si diriges otras áreas, tienes nuestras guías de gamificación en atención al cliente y de gamificación en recursos humanos.
Es el uso de retos, niveles y competiciones por equipos en el trabajo comercial. Se aplica a la formación de producto, a la actividad previa al cierre y al reconocimiento de los buenos resultados.
No. La comisión premia el resultado final; el juego reconoce lo que pasa antes, como aprender un producto o preparar una cuenta.
En la mayoría de los equipos comerciales dan mejor resultado los retos por equipos mixtos y las categorías variadas. El ranking individual tiene sentido solo con territorios comparables.
Elegir primero una cuenta, una formación que el comercial quiera, presentar su caso ante la dirección o una tarde sin reuniones. Pregunta al equipo antes de decidir.
Sí, sobre todo si el juego reconoce su experiencia, por ejemplo con retos en los que forman equipo con comerciales nuevos.
Lo que más pesa es si basta con meter tu argumentario en uno de nuestros juegos, que está listo en unas dos semanas, o si necesitas una historia a medida para un catálogo amplio, que lleva desde un mes. La duración del programa también suma.
Si el próximo trimestre arranca con un producto nuevo, la reunión de lanzamiento es el mejor sitio para probar la gamificación para ventas sin tocar las comisiones. Escríbenos con la fecha de esa reunión y te enseñamos en una demo cómo quedaría el concurso con tu argumentario.

Pide una cotización para el programa de tu equipo comercial.