Aumentar Motivación Laboral

La motivación laboral es la energía con la que una persona hace su trabajo: las ganas de empezar, de hacerlo bien y de seguir cuando se complica. No depende de un solo factor. Influyen el margen que tiene para decidir, la sensación de avanzar, el reconocimiento, el sentido de lo que hace, las relaciones con el equipo y que las condiciones le parezcan justas.

De todo eso, una parte la decide la empresa y otra la decide cada mánager en su día a día. En esa segunda parte entran las señales que conviene mirar, lo que se puede hacer cada semana, cómo medirla sin agobiar al equipo y en qué casos un juego ayuda y en cuáles no sirve de nada.

  • La motivación laboral sale de seis fuentes: autonomía, progreso, reconocimiento, propósito, relaciones y condiciones justas.
  • Las primeras señales de que falta son pequeñas: menos preguntas, menos propuestas y más silencio en las reuniones.
  • El mánager influye más que cualquier programa, con conversaciones cortas y frecuentes.
  • La gamificación ayuda a reconocer, a conectar al equipo y a medir el ánimo, pero no tapa un sueldo bajo ni una mala organización.

Qué es la motivación laboral y de dónde sale

Se suele distinguir entre lo que motiva desde dentro y lo que motiva desde fuera. Lo de dentro es el interés por la tarea, el gusto por hacerla bien o la curiosidad por aprender. Lo de fuera son el sueldo, los incentivos, un ascenso o el miedo a una mala evaluación.

Las dos cuentan, aunque funcionan distinto. Un incentivo empuja mientras dura, y cuando desaparece puede dejar el ánimo más bajo que antes. El interés por el trabajo, en cambio, aguanta mejor los malos momentos, pero no se puede ordenar: solo se pueden crear las condiciones para que aparezca.

Por eso tiene poco sentido preguntar cómo motivar a alguien. Es más útil preguntarse qué le está quitando las ganas, porque casi siempre hay algo concreto detrás.

Lo que mueve a la gente en el trabajo

Autonomía y progreso

La autonomía es poder decidir cómo se hace el trabajo, aunque no se decida qué hay que hacer. Una persona que tiene que pedir permiso para cada paso acaba haciendo lo mínimo, y es lógico. Dar margen no es desentenderse: se acuerda el objetivo, se fija cuándo revisarlo y se deja el camino a quien lo recorre.

El progreso es la sensación de avanzar, tanto en las tareas como en la carrera. Ayuda mucho que los proyectos largos tengan hitos intermedios visibles. También que cada persona sepa qué puede aprender en su puesto a medio plazo; si quieres trabajar habilidades como la comunicación o el liderazgo, en soft skills para empresas explicamos cómo entrenarlas con juegos.

Reconocimiento y propósito

El reconocimiento funciona cuando es concreto y cercano en el tiempo. Un «buen trabajo» genérico en la reunión trimestral apenas cuenta; decir el viernes qué hizo bien alguien en un informe y por qué sirvió, sí. No hace falta que sea público, y para mucha gente es mejor que no lo sea.

El propósito es entender para qué sirve lo que uno hace. En puestos alejados del cliente final se pierde con facilidad, así que conviene contar a quién ayudó un proyecto o qué cambió gracias a él. Algunas empresas, además, lo conectan con causas que el equipo comparte, como el medio ambiente.

Motivación laboral con Eco Challenge: minijuego de reciclaje con contenedores por colores
Eco Challenge propone retos medioambientales por equipos, como separar residuos contra el reloj.

Eco Challenge, nuestra propuesta de actividades medioambientales para equipos, dura entre una y dos horas y plantea retos sobre reciclaje o sostenibilidad. Funciona cuando el tema ya importa a la plantilla, no como sustituto de una política ambiental real.

Relaciones y condiciones justas

Trabajar con gente con la que te entiendes hace soportables los días malos. En equipos remotos esas relaciones no surgen solas y hay que darles ocasión, aunque sea con una actividad de una hora al trimestre. Las condiciones justas son la base de todo lo demás: sueldo acorde al puesto, carga razonable y reglas que se aplican igual a todos.

Señales de que falta motivación laboral

La desmotivación rara vez se anuncia. Las primeras señales son pequeñas y fáciles de pasar por alto: alguien deja de hacer preguntas en las reuniones, ya no propone mejoras o responde con monosílabos donde antes discutía. Las tareas se entregan a tiempo, pero justas, sin ese punto de más que tenían antes.

Después llegan señales más visibles, como más bajas cortas, retrasos que antes no había o conflictos por cosas menores. Cuando una persona empieza a hablar del trabajo en pasado («antes esto se hacía mejor»), conviene hablar con ella cuanto antes.

Ojo con confundir desmotivación con cansancio. Alguien agotado por un pico de trabajo necesita descanso, no un reto nuevo. Y alguien que se ha quedado sin margen para decidir no se arregla con un premio.

Qué puede hacer el mánager cada semana

Casi todo lo que funciona cabe en la agenda de una semana normal. La herramienta principal es la conversación individual: veinte minutos con cada persona, cada una o dos semanas, para preguntar qué le está costando, qué necesita y qué le gustaría hacer distinto. Si solo se habla de tareas pendientes, se pierde la mitad de su utilidad.

Al cerrar la semana, dedica cinco minutos a reconocer algo concreto que haya salido bien, con nombre y con detalle. Revisa también si alguien está cargando con más trabajo del que le toca, porque las sobrecargas silenciosas desgastan mucho y no se ven a tiempo.

Hay cosas que conviene evitar. Prometer lo que no depende de ti, como un ascenso o una subida que decide otra persona, se paga caro cuando no llega. Tampoco ayuda cambiar las prioridades cada lunes sin explicar por qué.

Si llevas un equipo comercial o de soporte, en gamificación para mejorar la productividad tienes ideas para ordenar el trabajo sin presionar más.

Motivación laboral

Cómo medir la motivación laboral sin agobiar al equipo

La forma más sencilla es preguntar. Una encuesta corta y periódica, de cinco o seis preguntas, da una tendencia que se puede seguir mes a mes. Lo importante es que las respuestas tengan consecuencias: si el equipo responde y nunca cambia nada, la siguiente encuesta tendrá menos respuestas y menos sinceras.

Por lo general, las preguntas abiertas dicen más que las puntuaciones. «¿Qué cambiarías de cómo trabajamos?» saca temas que ninguna escala detecta. También conviene cruzar la encuesta con datos que ya tienes, como la rotación voluntaria o las bajas cortas, siempre por equipos y nunca por personas.

Cuando las encuestas cansan, se pueden convertir en juego. Corporate Clans plantea la encuesta como una competición por equipos, en rondas de 20 a 30 preguntas, y la gente la responde con otra disposición. Lo explicamos con más detalle en cuestionarios gamificados.

Dónde ayuda la gamificación y dónde no

Un juego no crea motivación de la nada, aunque sí puede apoyar varias de sus fuentes. Sirve para reconocer el esfuerzo sin que parezca un trámite, para que un equipo disperso se conozca y para hablar de bienestar sin que suene a sermón.

Motivación laboral con Happy Town: portada del juego de bienestar ambientado en una isla
Happy Town trata el bienestar en el trabajo y en la vida personal dentro de un juego.

Happy Town es nuestro juego de bienestar en el trabajo y en la vida personal, y dura alrededor de una hora. Encaja cuando el equipo viene de una época de mucha presión y necesitas abrir una conversación sobre cómo se encuentra; lo tienes en nuestros juegos de bienestar laboral para empleados. El Concurso de TV, que conduce un presentador y admite preguntas personalizadas, sirve para que el equipo se ría en grupo y aprenda algo de la empresa de paso.

En este vídeo de algo menos de un minuto y medio resumimos nuestras soluciones de gamificación.

Cuándo un juego no sirve

La gamificación no tapa un sueldo por debajo del mercado, una carga de trabajo imposible ni un mánager que no escucha. Si el problema es de organización, un reto con puntos se lee como una broma y empeora el ánimo. Tampoco recomendamos lanzar una actividad lúdica justo después de unos despidos o en medio de una negociación salarial.

Cuando lo de fondo está razonablemente bien, sí es una buena forma de cuidar al equipo. Si quieres ver el conjunto de lo que hacemos, nuestros servicios de gamificación para empresas van desde una partida suelta hasta un programa a medida.

Quiénes somos

En Kleverplay hacemos juegos para reconocer el trabajo de los equipos, acercar a quienes trabajan lejos y medir su ánimo, casi siempre con una persona del equipo que dinamiza la partida. Más de 500 empresas y 1.500 equipos han jugado ya con nosotros, en grupos de 5 a 5.000 participantes, desde el ordenador, la tableta o el móvil y sin descargar nada. Todas nuestras propuestas están en la página de experiencias, y el recorrido completo de la persona en la empresa lo tratamos en la guía de experiencia del empleado.

Preguntas frecuentes sobre motivación laboral

¿Qué diferencia hay entre motivación y satisfacción laboral?

La satisfacción mide si alguien está a gusto con su trabajo; la motivación, las ganas con que lo hace. Se puede estar satisfecho con las condiciones y poco motivado con la tarea, y al revés.

¿Un aumento de sueldo mejora la motivación?

Un sueldo justo evita la desmotivación, pero una subida por sí sola tiene un efecto que se diluye. Si faltan autonomía, reconocimiento o sentido, el problema vuelve.

¿Cada cuánto conviene medir el ánimo del equipo?

Una encuesta corta cada mes o cada trimestre suele bastar, siempre que el equipo vea qué se hace con las respuestas. Entre medias, las conversaciones individuales dan más información.

¿Funciona la gamificación con equipos en remoto?

Sí. Cada persona se conecta desde su ordenador, tableta o móvil sin instalar nada, y casi siempre dinamiza la partida alguien de Kleverplay.

¿Qué hago si la desmotivación es de todo el equipo?

Busca primero una causa común, como un cambio de organización, una carga excesiva o un conflicto sin resolver. Pregunta al equipo antes de lanzar cualquier iniciativa.

¿Cuánto cuesta mejorar la motivación laboral con un juego?

Depende del número de personas, del juego y de si se adapta a tu empresa. No publicamos tarifas: preparamos una cotización sin compromiso.

Hablemos de tu equipo

Cuéntanos cuántas personas forman tu equipo, cómo trabaja y qué notas últimamente en su ánimo. Te diremos si un juego puede ayudar o si conviene empezar por otra cosa.

Motivación laboral

Pide una cotización para cuidar la motivación de tu equipo con un juego a medida.

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Luis Martínez
Periodista y responsable de Comunicación de Kleverplay, donde se encarga del marketing y de la creación de contenidos. En este blog escribe sobre gamificación, recursos humanos y experiencias para equipos de empresa.