Un onboarding gamificado convierte la incorporación de un nuevo empleado en un recorrido de retos, misiones y minijuegos. La persona lo completa desde el navegador mientras conoce la empresa, a sus compañeros y su puesto. En Kleverplay lo montamos con cuatro formatos y una serie de retos que se combinan según el puesto y el número de personas que entran.
Si todavía estás definiendo el proceso de base, empieza por nuestra guía de onboarding para empresas, que explica el preboarding y el plan de los primeros 90 días. Lo que sigue arranca donde acaba esa guía, cuando decides convertir parte del plan en juego: qué formato elegir, qué retos funcionan y qué tiene que aportar tu equipo.
El formato depende de cuántas personas entran a la vez, de si trabajan en remoto y de cuánto contenido tienen que asimilar. Estos son los cuatro que proponemos, de más corto a más largo.
Es una única partida por equipos que se juega el primer día o la primera semana. Sirve cuando entra un grupo grande a la vez, como una promoción de becarios o la plantilla de una tienda nueva. Mientras descubren la empresa, se conocen entre ellos.
Su límite es evidente. Lo que se aprende en una tarde se olvida pronto si nadie lo retoma, así que lo usamos como arranque y no como única pieza.
Aquí el recorrido se divide en fases. Cada semana se desbloquea una misión nueva, primero sobre cultura y estructura, después sobre herramientas y procedimientos, y al final sobre el trabajo de su área. La persona avanza a su propio ritmo dentro de cada fase, pero no puede saltarse las siguientes.
Es el formato que mejor encaja con incorporaciones individuales a lo largo del año, porque no depende de reunir a nadie.
Combina un encuentro físico, por ejemplo una comida o una actividad de equipo, con misiones online durante las semanas siguientes. Si tu equipo está en Madrid, podemos organizar también la parte presencial.
Funciona bien cuando la plantilla es mayoritariamente remota, porque el encuentro físico pone cara a los nombres que luego aparecen en el juego.
En empresas grandes o con procesos complejos, el recorrido no acaba en el primer mes. Se van añadiendo retos cortos cuando la persona cambia de proyecto, llega una herramienta nueva o hay que recordar un procedimiento que se usa poco. Exige que alguien de la empresa mantenga el contenido vivo, porque un reto con información vieja hace más daño que no tenerlo.
Esta tabla resume cuándo encaja cada uno. No son excluyentes: muchas empresas arrancan con una sesión rápida y siguen con un recorrido progresivo.
| Formato | Cuándo encaja | Qué exige a la empresa |
|---|---|---|
| Rápido | Muchas incorporaciones el mismo día | Una fecha y una sala o un enlace común |
| Progresivo | Incorporaciones sueltas durante el año | Contenidos de cultura y procedimientos por escrito |
| Híbrido | Plantillas remotas o repartidas en varias sedes | Un encuentro presencial bien elegido |
| Continuo | Puestos complejos o empresas muy grandes | Alguien que actualice los retos |

Dentro de cualquiera de esos formatos, el recorrido se construye con retos. Estos son los que más usamos y por qué.
Antes de pisar el centro de trabajo, la persona recorre en 360º la oficina, el taller o el almacén. Por el camino localiza las zonas de trabajo, los equipos y los puntos de seguridad. Si lo pides, fotografiamos tus instalaciones con cámaras de 360 grados y las incorporamos al recorrido. Es especialmente útil en plantas industriales y en centros grandes, donde perderse la primera semana es lo normal.
Son retos cortos que cuentan la historia de la empresa, su misión y sus valores. En lugar de leer un documento, la persona tiene que encontrar pistas, relacionar fechas con hitos o elegir cómo actuaría en una situación según los valores de la casa. Conviene que las respuestas no sean obvias, porque una pregunta cuya solución adivina cualquiera no enseña nada.
En ventas, atención al cliente o servicios, montamos minijuegos en los que la persona practica una conversación o resuelve una situación difícil y ve las consecuencias de cada respuesta. Así puede equivocarse sin que lo pague un cliente real. Si el puesto pide sobre todo conocer normas o productos, ese reto se resuelve mejor con un cuestionario gamificado que con una simulación.
Uno de los retos que mejor funcionan es el de parejas. Las cartas llevan la foto, el nombre y el cargo de los compañeros, y la persona tiene que emparejarlas contra reloj. Parece un juego menor, pero al acabar ya sabe a quién preguntar por cada tema.

Para este reto hacen falta fotos de las personas que aparecen, y cada una tiene que haber dado su permiso. Pídelos con tiempo: reunir todas las autorizaciones se alarga más de lo previsto.
El recorrido también puede incluir la parte administrativa. La persona descarga la ficha de empleado o el acuerdo de confidencialidad, los rellena y los sube sin salir de la plataforma, y RR. HH. ve quién los tiene pendientes.

Welcome on Board es nuestra actividad de bienvenida, y la personalizamos para cada empresa. Un proyecto completo de onboarding gamificado nos lleva entre cuatro y ocho semanas. El plazo corto es posible cuando reutilizamos módulos que ya tenemos; el largo, cuando el itinerario se diseña desde cero.
En las primeras partidas, un facilitador de Kleverplay dinamiza el juego y recoge lo que opinan los participantes. Después ajusta la dificultad de los retos en los que el grupo se atasca.
Presentamos nuestro onboarding en un vídeo de casi cinco minutos.
Puedes ver cómo planteamos el servicio en nuestra página de gamificación en el onboarding para empresas.
La parte de juego la ponemos nosotros, pero el contenido sale de tu equipo. Lo habitual es pedir los textos de cultura y valores, el organigrama con fotos y los documentos que firma cada incorporación. Si hay recorrido 360º, hace falta también una visita para fotografiar las instalaciones.
El cuello de botella suele estar en la validación. Conviene nombrar desde el principio a una sola persona que revise los retos y tenga la última palabra. Cuando opinan cinco áreas, cada versión vuelve con cambios contradictorios.
El problema más frecuente es el contenido que caduca. Cambia un procedimiento o se va alguien del organigrama, y el juego sigue contando lo de antes. Se arregla con una revisión fija, por ejemplo cada trimestre, y con retos cortos que se puedan sustituir sin rehacer el recorrido.
Otro fallo habitual es el recorrido demasiado largo. Cuando cada área quiere su misión, el juego acaba durando horas y la gente lo deja a medias. Es mejor recortar y dejar parte del contenido para el formato continuo.
También pasa que nadie mira los resultados. La plataforma muestra quién se ha atascado y en qué reto, pero si RR. HH. no lo revisa, se pierde la información más útil del proceso.
No sustituiríamos con un juego la formación obligatoria que exige un formato o un certificado concreto, como algunos cursos de prevención. Ahí el juego sirve como repaso posterior. Tampoco lo recomendamos si nadie en la empresa va a mantener el contenido.
Y si el puesto se aprende sobre todo a pie de máquina o de mostrador, el juego solo sirve como introducción a la práctica con un compañero, que ningún reto sustituye.
Welcome on Board es la actividad de bienvenida que personalizamos para cada empresa, y en las primeras sesiones la dinamizan facilitadores de Kleverplay. Creamos juegos para empresas que funcionan desde el navegador, sin descargar nada, y ya han jugado con nosotros más de 80 empresas, 350 equipos y 5.600 trabajadores. Las sesiones por equipos admiten grupos de 5 a 5.000 participantes, mientras que los recorridos progresivos los completa cada persona por su cuenta. Para acompañar la bienvenida, también tenemos experiencias de equipo que se juegan online entre compañeros.
Es una incorporación en la que parte de la información que recibe el nuevo empleado se presenta como retos, misiones y minijuegos. La persona conoce la empresa, a sus compañeros y su puesto jugando desde el navegador, y RR. HH. ve en qué punto está cada una.
Entre cuatro y ocho semanas, según se aprovechen módulos que ya tenemos o se cree un itinerario a medida para la empresa.
Los textos de cultura y valores, el organigrama con fotos y permisos, los documentos de la incorporación y una persona que valide los retos. Si hay recorrido 360º, también una visita para fotografiar las instalaciones.
No. El juego ordena la información y ahorra explicaciones repetidas, pero las dudas del puesto y la práctica diaria siguen dependiendo del mánager y del compañero que acompaña a la persona.
No. Los retos se juegan desde el ordenador, la tableta o el móvil sin descargar nada, así que sirven igual para quien trabaja en la oficina que para quien se incorpora en remoto.
Depende del formato, del número de incorporaciones y de cuánto contenido haya que crear desde cero o adaptar a partir de módulos que ya tenemos. No publicamos tarifas cerradas: te preparamos una cotización sin compromiso.
Cuéntanos cuántas personas incorporas al año y qué contenidos tienes ya preparados, y te proponemos el formato que mejor encaje.

Pide una cotización para tu recorrido de bienvenida.